Living Lab de la UPV quiere dar respuesta a los retos por construir

El proyecto, surgido desde el campus de la UPV, está trabajando en el desarrollo de tres tecnologías punteras

Domingo, vicerrectora de la UPV

Lluís Pérez

¿Se puede enseñar a innovar? «Es lo que hacemos todos los días—, afirmó, con sinceridad, Débora Domingo, vicerrectora de Sostenibilidad de la UPV en su intervención—. Somos parte de la innovación de la ciudad, con una simbiosis con el tejido empresarial y, por eso, para nosotros es muy relevante la candidatura de la urbe a los premios iCapital».

Por ello, el centro se reivindica como un espacio dentro de la ciudad. «Formamos parte del mapa de València y tenemos la capacidad de impacto y transformación para convertirnos en un espacio de referencia». 

Fuera de ella, sin duda, la Universitat Politècnica de València es un referente educativo. Está considerada como la mejor universidad tecnológica de España y se encuentra entre las mejores en varios ránkings internacionales. De sus aulas, además, han surgido un premio Príncipe de Asturias y siete premios Jaume I, entre otros.

El centro se encuentra en plena transformación hacia la experiencia Living Lab. «¿Qué significa esto?», lanzó al aire Domingo, para responder: «convertirnos en un banco de pruebas seguro y acotado, dónde pueda desarrollarse la experimentación y pensar cómo mejorar día a día». 

El objetivo no es otro que el de dar «respuesta a los retos por construir» y que los éxitos internos del campus «puedan trasladarse y replicarse a los de la propia ciudad de València». 

Esta innovación forma parte del ADN de la UPV; un centro que, según su vicerrectora de Sostenibilidad, es «un caldo de cultivo» del que forman parte sus más de 25.000 estudiantes, los más de 57 grados diferentes, másteres, programas de doctorado, así como las prácticas en las empresas del sector.

Sin embargo, esa naturaleza puede aportar muchos beneficios a la ciudad y a su tejido empresarial «creando sinergias y siendo transversales», reconoció Domingo. Por ello, desde la UPV, consideran que el trabajo más importante es fomentar la colaboración entre todas las partes —el conocimiento, las empresas y la sociedad— para trabajar «todos juntos hacia la innovación y la transferencia», porque solo así «seremos capaces de generar un sistema económico estable, que una a todo el mundo y consiga el progreso para València».

Porque experimentar significa estar generando respuestas futuras. «La innovación y la creatividad nos proponen soluciones que no imaginamos y que, en el futuro, generarán  tecnología al servicio de la ciudad».

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